Analyse J. L. Borges’s representation of the conflict between civilisation and barbarism in AT LEAST THREE of his works
General comment: Thought I would put something up a little bit different and have a Spanish Essay. It's still on based on a literature question and was written by another friend. The referencing is not good in this one but it received a high mark for the analysis.
El conflicto general entre civilizaciones y barbarismos en una
sociedad post-rosista y recién peronista es dominante en las obras de J. Borges
y brota de la visión completa – aunque luego acabe siendo examinada por un
único punto de vista – de la sociedad argentina y de sus antecendentes
históricos, sociales y políticos. Este es el eje principal de la producción
artistica del mismo Borges, la cual está completamente impregnada por los
barbarismos y las civilizaciones presentes en la Argentina del siglo XX que se
amalgaman entre las lineas dando vida no solo a una obra y a una manera de
escribir totalmente nueva en el panorama de la literatura hispánica, sino
también a un género literario inédito en la literatura mundial. La intención de
Borges de establecer una fuerte contraposición entre el mundo civilizado y el
mundo bárbaro argentino se convierte casi en una obsesión en gran parte de la
producción del autor. Esto se consigue dejando que los lectores gocen de un
altísimo estilo literario y obtengan numerosas percepciones sociales, pero se
enteren también de que la historia contada en las páginas de Borges es vista
desde una perspectiva unitaria y, en su mayoría, esencialmente unilateral y
racista. La obra literaria – afirma
Borges – subsiste no en virtud de las
intenciones políticas del autor, sino
por la profundidad de pensamiento y emoción que el autor logra plasmar en ella, junto con su capacidad para
producir un goce estético de carácter
universal: con estas palabras, Borges pretende definir su idea de
literatura y, de hecho, gracias a ellas es posible que los lectores
identifiquen la personalidad que se esconde detrás de algunas obras
fundamentales en la literatura argentina. Los principios que aparecen en la
obra de Borges son bastante radicales, un ejemplo de esto es la supremacía del
culto sobre lo inculto o el fracaso de la sociedad argentina debido al
cosmopolitismo y, por ende, a la inmigración. Aunque el autor haga alarde de su
alto nivel educativo, excluye totalmente e incluso no plasma la idea de que su
país procede de un pasado con un marcado autoritarismo, racismo y atraso. Por
eso, sería lícito para los lectores y para los críticos de Borges preguntarse
hasta que punto la ya citada afirmación del autor es fiable. Al considerar el
atraso de las ideas expresadas por Borges en sus obras, sería justo definir el
autor como un hipócrita? Probablemente no. Borges se contradice, juega con sus
personajes y con sus lectores, mas también disfruta de entrevistas y de
cualquier ocasión que tenga para expresar sus ideas peculiares “fortes, pessimistas e até racistas”dejándonos a nosotros el papel
de juzgarlas positivamente o negativamente. De todas maneras, la insistencia de
Borges en afirmar sus propias ideas de dudable ética y su interés para la
obtención de un efecto lingüístico y de un nivel estilístico muy culto
confirman la fiabilidad de la frase. Si
es verdad que cada época lee la
literatura de acuerdo a los parámetros
culturales que le son propios, en el caso de Borges es imposible afirmar
que cualquiera que se dedique a la escritura literaria lo hace de acuerdo con
los parámetros propios de su época. De esta manera, parecería que Borges
hubiera escrito literatura según los parámetros culturales mas relacionados con
el ambiente cultural del que era originario, más que con los ideales y con el
avance intelectual de su época. No es un secreto, de hecho, que por muy
inovador que sea el estilo, las ideas borgesianas resultan en desacuerdo con
los ideales igualitarios del siglo XX.
Una vez establecida desde el exterior la diferencia entre civilizaciones y barbarismos en la obra de Borges y después de haber entendido el papel que tienen los dos en la poética borgesiana, es oportuno sumergirse en las palabras y en el estilo de aquel genio literario que ha sido Borges, intentando extrapolar sus ideales y profundizar en su exposición del conflicto entre el mundo bárbaro y el civilizado en la realidad en la que él vivía.
Una vez establecida desde el exterior la diferencia entre civilizaciones y barbarismos en la obra de Borges y después de haber entendido el papel que tienen los dos en la poética borgesiana, es oportuno sumergirse en las palabras y en el estilo de aquel genio literario que ha sido Borges, intentando extrapolar sus ideales y profundizar en su exposición del conflicto entre el mundo bárbaro y el civilizado en la realidad en la que él vivía.
Las ideas de Borges se hacen realidad al examinar atentamente sus
obras, a partir de Hombre de la Esquina
Rosada, con la que se comienza el análisis crítico de Borges y en la que se
manifiesta un primer odio ‘infantil’ de Borges hacia los gauchos. Ciertamente,
“Borges trabaja muy explícitamente la idea de cerrar la gauchesca, escribirle
‘El Fin’”. Debido al hecho que la obra fue escrita en su edad juvenil, no hay
una gran evolución en el pensamiento de Borges que acaba siendo bastante
racista y todavía ancorado al Borges poético. El retrato que el autor hace de
la realidad es bastante peculiar pero muy estereotipado y contado, por cierto,
desde el punto de vista de alguien cuya única aspiración es la elevación
social. Borges manifiesta sus ideas adelantando la historia de un hombre que es
“naides” y que está en búsqueda de alguien que le enseñe “lo que es un hombre
de coraje y de vista”, idea que más adelante profundizará en el Poema
Conjetural. Con esto, Borges sienta las bases para luego establecer toda una
narrativa de hombres que, como en este caso, viven en un mundo dividido entre
violencia y civilización en que los mismos eventos ocurren cíclicamente.
El pensamiento empieza a evolucionar en particular con el Poema Conjetural, un ejemplo clave del
intento del autor en expresar la profundidad de su pensamiento y su emoción,
gracias al planteamiento y a la elección del protagonista en Francisco de
LaPrida, un abogado y político perteneciente a la clase alta de Argentina. Ya
la elección de este protagonista elitario confirma el interés de Borges hacia
las civilizaciones, representadas por el autor como la forma suprema de cultura
y el mejor ejemplo de educación para los argentinos. De Laprida, no solo siendo
un ascendiente de Borges, sino también una figura relevante y culta, se
identifica como el civilizado, el modelo a imitar, la reencarnación literaria e
histórica de Borges que habla con un tono arrogante “Yo, que estudié las leyes
y los cánones” “..cuya voz declaró la independencia”. Al civilizado se le
contraponen acontecimientos bárbaros y tristes contados por Borges con un tono
extremadamente dramático, pesimista y resignado, con frases como “vencen los
bárbaros, los gauchos vencen”, marcadas por figuras estilísticas que
contribuyen a la dramatización del verso y de la imagen. En un contexto de
mezcla de ambientes sociales opuestos, en que se ha declarado la superioridad
intelectual de dóctos y sabios, Borges introduce - embelleciendo las lineas
gracias a un estilo erudito – la presencia del elemento violento y bárbaro de
la sociedad Argentina. La violencia es planteada a través de la figura del
gaucho y es empeorada por su victoria, en un escenario lingüístico enmarcado
por palabras y expresiones pertenecientes al campo semántico de la guerra,
“batalla deforme” “asesinado” “de sangre manchada la cara” “derrotado”
“crueles”. En la mezcla que se crea, debido al encuentro entre LaPrida y la
figura del gaucho ganador, Borges expresa una actitud demasiado ambigua y
trilateral hacia la situación argentina de su época. Si por un lado, por culpa
de la ostentación de la cultura, Borges resulta demasiado arrogante y se
muestra en búsqueda de la misma elevación social que ya lo había acompañado
durante la década de los años veinte en la que se quería convertir en el
Virgilio de Buenos Aires, lo que es demonstrado gracias a una fuerte exaltación
del protagonista Francisco de LaPrida que declara “yo anhelé ser otro, ser un
hombre de sentencias, de libros, de dictámenes”, por otro lado permanece en su
actidud la denuncia de los barbarismos en la sociedad Argentina derivados del
cosmopolitismo, de la inmigración y de la presencia del gaucho expresadas con
las ya citadas dramatizaciones de la victoria del gaucho y con otras
exageraciones lingüísticas que suponen la derrota de la civilización frente a
la violencia que – decía Laprida – “me acerca y me demora”. Pese a que Borges
había afirmado, en la obra “El Evangelio Según Marco”, no quererse dedicar a la
política (“Me he afiliado al Partido Conservador, lo cual es una forma de
escepticismo”), muchas de sus obras “betray the author’s ingrained
preconceptions with respect to the notions of race, nation and popular culture
in Argentina” y acaban siendo un claro manifiesto de sus deseos políticos.
El punto crucial y más interesante de la obra es, realmente, la tercera actidud de Borges, la resignación “..Huyo hacia el Sur por arrabales últimos” y la aceptación “..Al fin me encuentro con mi destino sudamericano” [1] de la presencia y del triunfo del gaucho, así como de un cambio social y cultural imposible de parar a pesar del deseo del autor mismo de que su país no evolucione, una postura que parecería bastante ambigua y que subraya la imposibilidad de Borges de mostrarse abierto a los cambios y de aceptarlos solo como imposiciones naturales. Nace de esta manera, en los lectores, el deseo de condenar las palabras de Borges que denotan un racismo y hacen de Borges “in many ways a man of the previous century”, a pesar de que el autor se configura inevitablemente como un genio literario, debido no solo a las referencias dantescas como la comparación entra de Laprida y el Buonconte da Montefeltro, resultado también de la exquisita investigación que llevó a Borges a descrubrir que los dos habían muerto en fechas relacionadas, sino también a la alusión implícita al homicidio de Julio César “..el íntimo cuchillo en la garganta” y al soprendente estilo borgesiano que le dio al autor un “decisive role in the development of Twentieth-century Spanish American literature”.
El deseo de Borges de una sociedad atrasada se mantiene a lo largo de los años y seis años más tarde se publica Historia del guerrero y de la cautiva, que pretende ser un cuento aunque acabe siendo una mezcla de diferentes géneros, sorprendente por su brevedad y su estilo, pero monótona por culpa de los temas tratados y por la presencia de una radicalización de las ideas racistas, expresadas de todas maneras a través de relatos personales verosímiles que revelan una gran originalidad. Borges utiliza un tono mucho más severo del que había utilizado en el Poema Conjetural, comenzando la obra con un planteamiento que no tiene nada que ver con un relato tradicional y mencionando inmediatamente su pasión por la cultura y especialmente la italiana, comparada y defendida frente a la bárbara que, traicionada [la bárbara] por un guerrero lombardo, es presentada como inferior o totalmente insignificante con respecto a la italiana. El guerrero, después de haber abandonado a sus compañeros y haber defendido una patria que no era la suya, es glorificado por Borges – que, por supuesto, no presta alguna atención a temas fundamentales como el patriotismo o la fraternidad para dejar espacio a la que el considera la forma suprema de la cultura. Por qué ningún crítico se ha enfocado, hasta este momento, en el hecho de que Borges elogie la civilización pero al mismo tiempo exalte la traición e ignore el nacionalismo? Algunos críticos encuentran que Borges, en la Historia del guerrero y de la cautiva, “no opone meramente la civilización a la barbarie, sino que señala los procesos que median en la constitución de nuevas culturas nacionales no solo en América, sino en todo el mundo civilizado”, lo que es por cierto dictado por el hecho de que el autor se conmueva y se interese por el proceso gracias a que Droctfult se ambienta y es aceptado por la población de Ravenna, ciudad de la que se ha enamorado y por la que ha luchado. Su capacidad de acostumbrarse a la cultura italiana y su amor hacia la cultura, en realidad, son simplemente una pequeña parte del gran relato que Borges consigue contar en unas pocas lineas, así que los lectores se podrían encontrar en la situación de ignorar la otra cara de la moneda. De hecho, si por un lado la calidad a lo largo de toda la obra es muy alta y la escritura borgesiana es sublime, por otro lado todos los ideales arcáicos de Borges persisten en la naracción y, realmente, empeoran debido a su imposibilidad de situar la historia de Droctulft en un preciso momento cronológico, así que su imaginación lo empuja a crear una imagen “atroz” del guerrero, exaltando su comportamiento pero negando su naturaleza “No fue un traidor; fue un iluminado, un converso” y burlándose de su ignorancia con frases como “ve algo que no ha visto jamás” y “graban palabras que él no hubiera entendido”. La falta de respeto hacia culturas diferentes a la italiana y la incapacidad de tener un punto de vista global constituyen una gran debilidad en la primera parte de la obra de Borges, que consigue elevar su nivel solo en un segundo momento, en el que la historia se mezcla con el relato de la abuela de Borges gracias a que el autor cambia su narrativa y consigue introducir las ideas de nacionalismo, patriotismo y fidelidad a sus propios orígenes. Esta última es encarnada por la figura de la misma abuela inglesa culta y civilizada que vio en la mujer india “un espejo monstruoso de su destino” pero que consiguió, de todas maneras, resistir a la tentación de unirse al mundo bárbaro a pesar de la invitación de la mujer india. El conglomerado de temas en La Historia del hombre y de la cautiva acaba siendo un ejemplo majestuoso de literatura, una “versión microscópica da esos grandes libros” y, especialmente la segunda parte, representa un paso adelante para la obra borgesiana que consigue superar el racismo, afirmando al final que “el anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales”, introduciendo ideales igualitarios en contraposición a las afirmaciones de los años precedentes, como “ya Dios lo habrá olvidado” y sobre todo sin utilizar ironía, anteriormente filtrada en la historia del guerrero en la frase “todos los individuos son únicos e insondables”.
El punto crucial y más interesante de la obra es, realmente, la tercera actidud de Borges, la resignación “..Huyo hacia el Sur por arrabales últimos” y la aceptación “..Al fin me encuentro con mi destino sudamericano” [1] de la presencia y del triunfo del gaucho, así como de un cambio social y cultural imposible de parar a pesar del deseo del autor mismo de que su país no evolucione, una postura que parecería bastante ambigua y que subraya la imposibilidad de Borges de mostrarse abierto a los cambios y de aceptarlos solo como imposiciones naturales. Nace de esta manera, en los lectores, el deseo de condenar las palabras de Borges que denotan un racismo y hacen de Borges “in many ways a man of the previous century”, a pesar de que el autor se configura inevitablemente como un genio literario, debido no solo a las referencias dantescas como la comparación entra de Laprida y el Buonconte da Montefeltro, resultado también de la exquisita investigación que llevó a Borges a descrubrir que los dos habían muerto en fechas relacionadas, sino también a la alusión implícita al homicidio de Julio César “..el íntimo cuchillo en la garganta” y al soprendente estilo borgesiano que le dio al autor un “decisive role in the development of Twentieth-century Spanish American literature”.
El deseo de Borges de una sociedad atrasada se mantiene a lo largo de los años y seis años más tarde se publica Historia del guerrero y de la cautiva, que pretende ser un cuento aunque acabe siendo una mezcla de diferentes géneros, sorprendente por su brevedad y su estilo, pero monótona por culpa de los temas tratados y por la presencia de una radicalización de las ideas racistas, expresadas de todas maneras a través de relatos personales verosímiles que revelan una gran originalidad. Borges utiliza un tono mucho más severo del que había utilizado en el Poema Conjetural, comenzando la obra con un planteamiento que no tiene nada que ver con un relato tradicional y mencionando inmediatamente su pasión por la cultura y especialmente la italiana, comparada y defendida frente a la bárbara que, traicionada [la bárbara] por un guerrero lombardo, es presentada como inferior o totalmente insignificante con respecto a la italiana. El guerrero, después de haber abandonado a sus compañeros y haber defendido una patria que no era la suya, es glorificado por Borges – que, por supuesto, no presta alguna atención a temas fundamentales como el patriotismo o la fraternidad para dejar espacio a la que el considera la forma suprema de la cultura. Por qué ningún crítico se ha enfocado, hasta este momento, en el hecho de que Borges elogie la civilización pero al mismo tiempo exalte la traición e ignore el nacionalismo? Algunos críticos encuentran que Borges, en la Historia del guerrero y de la cautiva, “no opone meramente la civilización a la barbarie, sino que señala los procesos que median en la constitución de nuevas culturas nacionales no solo en América, sino en todo el mundo civilizado”, lo que es por cierto dictado por el hecho de que el autor se conmueva y se interese por el proceso gracias a que Droctfult se ambienta y es aceptado por la población de Ravenna, ciudad de la que se ha enamorado y por la que ha luchado. Su capacidad de acostumbrarse a la cultura italiana y su amor hacia la cultura, en realidad, son simplemente una pequeña parte del gran relato que Borges consigue contar en unas pocas lineas, así que los lectores se podrían encontrar en la situación de ignorar la otra cara de la moneda. De hecho, si por un lado la calidad a lo largo de toda la obra es muy alta y la escritura borgesiana es sublime, por otro lado todos los ideales arcáicos de Borges persisten en la naracción y, realmente, empeoran debido a su imposibilidad de situar la historia de Droctulft en un preciso momento cronológico, así que su imaginación lo empuja a crear una imagen “atroz” del guerrero, exaltando su comportamiento pero negando su naturaleza “No fue un traidor; fue un iluminado, un converso” y burlándose de su ignorancia con frases como “ve algo que no ha visto jamás” y “graban palabras que él no hubiera entendido”. La falta de respeto hacia culturas diferentes a la italiana y la incapacidad de tener un punto de vista global constituyen una gran debilidad en la primera parte de la obra de Borges, que consigue elevar su nivel solo en un segundo momento, en el que la historia se mezcla con el relato de la abuela de Borges gracias a que el autor cambia su narrativa y consigue introducir las ideas de nacionalismo, patriotismo y fidelidad a sus propios orígenes. Esta última es encarnada por la figura de la misma abuela inglesa culta y civilizada que vio en la mujer india “un espejo monstruoso de su destino” pero que consiguió, de todas maneras, resistir a la tentación de unirse al mundo bárbaro a pesar de la invitación de la mujer india. El conglomerado de temas en La Historia del hombre y de la cautiva acaba siendo un ejemplo majestuoso de literatura, una “versión microscópica da esos grandes libros” y, especialmente la segunda parte, representa un paso adelante para la obra borgesiana que consigue superar el racismo, afirmando al final que “el anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales”, introduciendo ideales igualitarios en contraposición a las afirmaciones de los años precedentes, como “ya Dios lo habrá olvidado” y sobre todo sin utilizar ironía, anteriormente filtrada en la historia del guerrero en la frase “todos los individuos son únicos e insondables”.
Sin dudas, las obras de Borges han tenido y siguen teniendo una
grandísima relevancia en la literatura mundial, y siguen conservando un papel
muy importante en el dibujo general de la sociedad de un país en el que ésta
estaba dividida y llena de actos de violencia contrapuestos – y representados
excelentemente – a los deseos de los cultos de elevarse e imponer valores
éticos y morales que, por supuesto, todavía no habían llegado a una sociedad
que había evolucionado demasiado tarde. La imagen social mostrada por Borges
es, de hecho, peculiar sea en los años juveniles, sea más tarde en la historia
y – aunque la mayoría de las veces destaque su racismo – sus palabras tienen
que leerse “dentro de un campo de significación variable, sujeta a conjeturas y
sentimientos de perplejidad”.
Bibliografía
“Hombre de la esquina rosada”, Jorge Luís Borges, 1935
“Poema Conjetural”, Jorge Luís Borges, 1943
“Historia del guerrero y de la cautiva”, Jorge Luís Borges, 1949
“Literature and Ethics in Borges’ Early Work”, Humberto R. Núñez Faraco, 2002 (University College London)
“Gauchos and Martyrs in ‘El Evangelio Según Marcos’”, Humberto R. Núñez Faraco (University College London)
“’Historia del Guerrero y de la Cautiva’ de Borges: Tentativa de codificación de un lenguaje americano”, Arturo Echevarría Ferrari (Universidad de Puerto Rico)
“La Escritura de la Patria y el problema de la épica en el ‘Poema Conjetural’”, Diego Alonso
“La Intención Política en la obra de Borges: Hacia una visión de conjunto”, Julio Rodríguez-Luís (State University of New York at Binghamton USA)
“Dante, Precursor de Borges”, Humberto R. Núñez Faraco, (First Online: 23 September 2014)
“El Mundo del Compadrito”, Julio Woskoboinik
“Hombre de la esquina rosada”, Jorge Luís Borges, 1935
“Poema Conjetural”, Jorge Luís Borges, 1943
“Historia del guerrero y de la cautiva”, Jorge Luís Borges, 1949
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“La Intención Política en la obra de Borges: Hacia una visión de conjunto”, Julio Rodríguez-Luís (State University of New York at Binghamton USA)
“Dante, Precursor de Borges”, Humberto R. Núñez Faraco, (First Online: 23 September 2014)
“El Mundo del Compadrito”, Julio Woskoboinik
“Sobre
Borges”, Ricardo Piglia, Borges Brasil. On line. Cuadernos de Recienvenido.
“Borges: O mesmo e o outro”, Álvaro Alves de Faria, 2001
“Borges: O mesmo e o outro”, Álvaro Alves de Faria, 2001
[1] La citación forma parte de la obra “Poema Conjetural” de Borges. Ha
sido interpretata como una aceptación del destino sudamericano, pero para
entenderla es necesario leer el libro “Borges: o mesmo e o outro” del autor y
periodista brasileño Álvaro Alves. En ocasión de una entrevista, Borges afirmó
“Desprezo os escritores latino-americanos. Eles não existem. Não existe nada na
América Latina. O continente inteiro é um romance mal escrito.”
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